domingo, 27 de marzo de 2011

Mientrastanto.



Mientrastanto,

llegará el destino dejándolo de hacer.

Y sin dejar que la vida

deje de ser el juego a vida o muerte,

sentirás crecer desde la raíz

el verde sangre del beneficio verdugón,

la nueva rama abrazada al rosal,

mirada por girasoles neonatos que aún no ve,

clavada,

tal vez después ensangrentada,

pero, ojalá, obsesa en el perfume.

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