
Aireándonos fuerte ante el juego pendiente,
enterrando incoherencias vividas de arraigo,
adelante o atrás en las pasaderas
hechas a cualquier altura de las orillas,
el salto del tiempo, desconcertado, se para en el corazón
dejando que las dudas, anclándose, se abrumen
haciendo afinar cualquier nota a cualquier temor.
Alargándose por no sé donde, porque el tiempo no cuenta,
el viaje que se espera en el andén no sabe hacia donde viajar.
...Tal vez
salmodiando
sentir río arriba que algo no se ahoga...
...tal vez
amando
envejecer en un meandro que playea en recuerdos,
o, tal vez, si se puede,
haciendo de momento sólo un hallazgo para gozar,
olvidando.
Porque dentro del reloj de arena, vena a vena, todo se hunde
y trozos y polvillos de arena te secan la sedienta sangre...
...la que no deserta.
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