
Cada nuevo paso de corazón
es,
inconscientemente,
la búsqueda de una nueva vulnerabilidad,
un nuevo brote de la ilusión
de una piel nueva, desconocida y misteriosa,
la suya y también la tuya,
con un nuevo sobrenombre del amor,
nueva rosa, nuevo color,... y un aroma, ¿nuevo?.
(hay rosas que florecen
en el recuerdo de una misma luz
una y otra vez...)
Verdugón y primavera,
estallido,
seguramente tres espinas y otoño.
Y, deshojándose en naturaleza, la naturaleza del llanto,
enfermando en la sombra del rosal en el telón,
que se nos rompe
y, a vida... y muerte,
sin pérdida,
se nos lleva al roble y a su aceite.
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