
La sangre que es mujer
se me da voluptuosa;
femeninamente fuerte,
apasionadamente roja.
La sangre que es mujer
me es estrictamente vital, amante,
sensualmente seductora,
esencialmente contradictoria. ..
Bombeada desde el corazón hasta la mente,
hasta el más rojo de los pensamientos. .., leal...
haciendo, a menudo,
que los blancos me sean más limpios...
Recorriéndome, espesa,
esta sangre, que es mujer,
me sabe desde dentro
y me sabe, vena a vena, cierto.
Es esta sangre, que es mujer,
la que llena por dentro
el hombre que soy por fuera.
Lindo poema!
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