domingo, 27 de marzo de 2011

Echados en la arena


Echados en la arena,
desnudos,
trasteamos con las olas que casi se acercan.
Mirándolas las intuimos
y al crecer voluptuosas las reconocemos...

En esta inmovilidad que tan sólo se rompe en los ojos,
vemos bajar una gaviota que, posándose más allá, se acerca...
no es bonita
y deshaciendo encantamientos nos movemos
y emprende el vuelo...
y nosotros nos vamos con ella,
bien,
asentamos la mirada
en los blancos y grises
de sus alas.

Al cielo
subimos
con un único aliento
para no pesar demasiado
y,
dejando de mirar,
sentimos,
maestrear con destreza,
la libertad.

Cuando abrimos los ojos,
viendo que no tenemos alas, caemos un poco
justo sobre la espuma de las queridas olas
que, como siempre, están para recogernos
de estos y de otros descalabros...
y dejan que sintamos
que amándolas
también nos hacemos compañía
y nos perdonan,
como nosotros,
el desconcierto.

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