lunes, 28 de marzo de 2011

REGLAS DE UN JUEGO


En la sobremesa de una buena cena, o no tanto,
se coge la vela que durante toda la velada
ha quemado y se inclina encima del plato, limpio, de
porcelana, dejando caer la cera fundida, ( la vela
es de las de antes, de las de siempre, de
las que no se quema la cera fundida, sino que
se escurre candelabro abajo ).
La cera, ya en el plato, se deja enfriar un
poquito, hasta el preciso momento ( dependiendo de
la sensibilidad de cada uno ), en que con las
puntas de los dedos puedes comenzar a trabajarla,
consiguiendo, primero, una masa homogénea y
sobre todo dúctil..., (esto lo hacemos para que no
se agriete cuando se enfríe del todo). Entonces,
con las palmas de las manos, mediante
movimientos perfectamente circulares (intentándolo),
presionando la cera, hacer bolas más o menos
grandes, como perlas. La medida de la pieza
dependerá de la cera fundida, según la duración de la
cena... o bien por tu capacidad de esperar,
y entonces trabajar (más cera, más trabajo,
evidentemente).
Se dejan reposar.
Haz las que quieras. Ahora bien, te recomiendo
tres (aunque dos dicen que es lo más
racionalmente coherente) o bien una.
 
Ya frías, puedes empezar el juego:
las bolas en el plato buscan, mediante tu
movimiento continuo, el equilibrio.
El juego está en tus manos...
aunque no lo parezca, casi siempre,
resulta ser un solitario.
La finalidad es puntear, tras una línea
cruzada en el plato, la perfección; o bien, en las
eternas curvas, recorrer en el plato
los límites.

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