
Hoy que el viento de tanto trabajo es viejo
en el cielo, el blanco, bello, se agrieta en rojo.
...Sé por el sol que el cielo es azul
y aunque lo sé y lo recuerdo,
ahora,
no se ve.
Y este rojo que me ha sido frío
se me da, en este instante, amante
añadiéndoseme, con más sangre, a la sangre
sabiendo que mañana,
después de negro,
con revuelta,
será como siempre, como nunca, azul.
...Olvidando que de nuevo la noche lo sacrificará,
el rojo desea cada anochecer volver a sangrar.
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