
Escribiendo sobre las raíces,
si las sientes, las tienes,
y visibles, conscientes y tangibles,
invisibles, inocentes... indescriptibles,
tesando la sangre de la certeza,
ya nunca te dejarán huir.
Con tiempo,
unas,
muriéndose y pudriéndose, desaparecen...
Otras,
creciendo valientes, arborecen.
Y con crecimientos, verdugones y podas, te envejecen.
Y con crecimientos, ideas y esperanzas, florecen...
Y con las flores, perfumes.
La raíz de la soledad y de la angustia
es un perfume negro...
pero el perfume enamorado de una luz
es un vuelo que te circunda la vida
y se hace y deshace con olor de certeza y de suerte.
...
La felicidad es una sombra
que se mira el perfume de la luz.
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