
Escondidos en una bolsa de papel roto,
tengo arrinconados,
como tesoro,
tres espejos de madera, cuadrados,
crucificados con tres clavos,
ensangrentados de tiempo, oxidados,
¡mojados y secados tantas veces...!
Viviendo en caminos de río, mares,
y hasta ayer en tierra de arena...
Ahora los tengo yo, ¡seguros!
...pero tristes;
yo les hago de mortaja...
Los devuelvo, hoy, a la playa,
al sol y a la lluvia,
con los astros,
para que puedan,
recostados en la arena,
volar con las gaviotas...
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